Este módulo, aborda las necesidades del perro y presenta Las cuatro necesidades y las cinco reglas para un paseo.
Un paseo adecuado no debe limitarse únicamente al ejercicio físico, sino que debe satisfacer varias necesidades esenciales del perro para contribuir a su bienestar emocional, lo cual resulta en un mejor comportamiento general.
Las Cuatro Necesidades del Perro en el Paseo:
Necesidad Física:
Se refiere al tiempo de caminata adecuado para la raza y edad del perro.
No se trata de correr, sino de caminar para generar el calentamiento muscular necesario.
Esto ayuda a consumir el cortisol excedente acumulado por el estrés.
La duración varía: unos 40 minutos para perros pequeños (como un Pincher) y entre 1.5 a 2 horas para perros grandes (como un Pastor Alemán o Golden Retriever).
Un paseo de 15-20 minutos en perros grandes "no sirve para nada".
Necesidad Exploratoria:
Implica permitir que el perro olfatee al máximo posible todo lo que encuentre en la calle, a su ritmo, sin apuro ni intervención humana.
El olfato es el principal sentido del perro desde que nace.
Olfatear activa la corteza cerebral (encargada del análisis sensorial), lo que disminuye la actividad neuronal en el sistema límbico (donde se gestionan las emociones y el estrés/ansiedad).
Esto ayuda a reducir la ansiedad y a generar calma.
Si solo olfatear no es suficiente, se pueden complementar con juegos olfativos de 30-40 minutos (mínimo 20), usando comida de alto valor como carne o salchicha.
Necesidad de Autonomía:
Consiste en que el perro se sienta dueño de su propio cuerpo y pueda moverse libremente en la calle, aunque dentro de ciertos límites.
Esto se logra principalmente usando una correa larga (de 3 o 5 metros).
Una correa larga permite al perro más espacio para explorar, caminar en zigzag y olfatear sin jalar constantemente al dueño, favoreciendo la reducción de la ansiedad y haciendo que camine más despacio.
Necesidad Social:
No se trata de obligar al perro a jugar con todos, sino de gestionar los encuentros. Tiene dos variaciones:
Si el perro muestra inseguridad o miedo y quiere alejarse de un estímulo (persona, otro perro), no lo obligues a interactuar; permítele cruzar la calle o ir en otra dirección.
Si la interacción es inevitable y el perro muestra intención o curiosidad, favorece el encuentro permitiéndole olfatear y comunicarse con el estímulo (persona, otro perro) si es posible y seguro, aflojando un poco la correa.
Solo se debe intervenir si se genera un conflicto.
El objetivo es que el perro aprenda que los estímulos no son un riesgo.
Las Cinco Reglas del Paseo Perfecto:
Para atender las cuatro necesidades, se deben cumplir cinco reglas durante el paseo:
Uso de Correa de 3 o 5 metros:
Esto proporciona al perro una mayor libertad de movimiento, simulando la sensación de ir suelto, pero con la seguridad y el control del dueño.
También aumenta su espacio de exploración. Se recomienda usar pechera en lugar de collar, idealmente una ancha en el pecho que permita la libertad de movimiento de los hombros.
Permitir Olfatear Todo a su Ritmo:
Como parte de la necesidad exploratoria, el perro debe poder parar y olfatear todo lo que desee sin ser apurado por el dueño. Esto activa la corteza cerebral y reduce la ansiedad.
Favorecer el Encuentro Social (Adecuadamente):
Gestionar los encuentros sociales según las dos variaciones de la necesidad social: no obligar si hay miedo/inseguridad, y permitir la exploración/comunicación si la interacción es inevitable y el perro muestra intención.
Mantener un Estado de Ánimo Relajado:
El dueño debe estar tranquilo durante el paseo.
Los perros, gracias a las neuronas espejo, pueden percibir y sentir el estrés o la frustración del dueño, lo que puede generar inseguridad o estrés en ellos.
Dejar Hacer lo que Quiera al Final:
Durante los últimos 5 a 15 minutos del paseo, permitir que el perro decida qué hacer.
Si es una zona segura, se puede soltar; de lo contrario, darle toda la longitud de la correa larga y dejar que olfatee, explore o simplemente "haga lo que quiera", preferiblemente sin interacciones con otros perros en ese momento.
Al poner en práctica estas reglas y atender estas necesidades, se trabaja en la reducción del estrés y la ansiedad del perro, lo cual es la base para solucionar problemas de comportamiento.
Dar libertad sin control: nunca soltar al perro en zonas inseguras; la correa larga es la mejor alternativa.
Levantar al perro en brazos: aumenta inseguridad y frustración, y puede activar el instinto de presa y caza en otros perros que lo perciben como vulnerable.
Redireccionamiento: si el perro se conecta con un estímulo, no se debe permitir desgaste emocional; es mejor redirigir con calma y reforzadores positivos.
Visitas a parques de perros: deben ser selectivas; no todos los perros disfrutan interacciones masivas.
Gestión emocional del dueño: el perro percibe el estado emocional humano; mantener calma es esencial.
Activación del sistema olfativo: los perros pueden detectar aromas de cortisol en humanos, lo que influye en su conducta.
Manos desocupadas: llevar las manos libres mejora el manejo de la correa y evita accidentes.
El paseo perfecto atiende las necesidades del perro como eje central, se apoya en cinco reglas prácticas y se complementa con medidas adicionales de seguridad y manejo emocional. Con respaldo de fuentes técnicas (WSAVA, BSAVA, AVMA, NRC, FEDIAF), se confirma que un paseo bien gestionado reduce estrés, previene problemas de conducta y fortalece el vínculo humano–perro.